Es momento de cantar con alegrías
las dulzuras de una vida dedicada;
apartando situaciones heredadas,
distanciando las pasiones y herejías.
El poeta cantara en su fantasía
la belleza con palabras bien buscadas,
para dar la visión ilusionada
de tener agradables nuestros días.
Yo me pido tener la picardía
en la mano sensible y delicada,
para dar la agradable sinfonía
de una música, que llegue hasta tu alma.
Emilio.
miércoles, 4 de junio de 2008
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